A mediados de enero será elegido el/la sucesor/a de Martin Schulz para presidir el Parlamento Europeo durante dos años y medio en un contexto muy específico. Mientras la revolución digital continúa acelerándose, estamos viviendo tiempos inciertos políticamente. Nunca antes los ciudadanos  europeos tuvieron tantas dudas sobre la Unión Europea.

Este no es el momento para  hacer como siempreni para los acuerdos opacos entre instituciones que el Parlamento Europeo denunciar rápidamente. Es por ello que sería algo irónico que mientras que los diputados al Parlamento Europeo llevan a cabo audiencias públicas durante horas para elegir los futuros Comisarios, siguieran eligiendo a su propio Presidente en secreto. Las negociaciones llevadas a cabo a puerta cerrada favorecen a los candidatos tradicionales, a los candidatos de la vieja escuela, precisamente en un momento en que el Parlamento Europeo debe ser audaz.

Por el  contrario, creo que el candidato debe ser seleccionado tras de un debate abierto, en el que se aborden dos puntos: ¿cuál es el papel del Parlamento Europeo? ¿Cuál es el mejor perfil para su Presidente?

El papel del Parlamento

Su misión debe ser restablecer los lazos con los ciudadanos de Europa, disipar la falsa pero persistente impresión de que Europa es gobernada por una tecnocracia ciega, es decir: volver a crear el deseo por Europa. Para contrarrestar el nacionalismo, el Parlamento necesita más que nunca una cámara vibrante y alma transfronteriza. En medio de una crisis sin precedentes, no es suficiente tener una comprensión profunda de los dosieres técnicos; también se necesita un cierto sentido de la historia y confianza en el futuro.

La necesidad de la división de poderes significa que se debe encontrar la distancia adecuada entre instituciones, centrándose más en la cooperación que en la colusión: precisamente porque el Parlamento controla a la Comisión, contribuye a la producción de leyes europeas y vota sobre el presupuesto, tiene que asegurarse que se respetan los estándares éticos y que los fondos públicos se utilizan adecuadamente.

En 2017 se celebrarán elecciones en varios Estados Miembros importantes. Esto inevitablemente dará lugar a que se ralentice el trabajo legislativo. ¿Por qué no aprovechar la oportunidad para cambiar los métodos de trabajo, centrándonos más en los ciudadanos europeos que en la “burbuja de Bruselas”? Hay ejemplos de experiencias fructíferas de ágoras de ciudadanos y reuniones públicas participativas, como lo son las reuniones del pluralista intergrupo de lucha contra la pobreza que presido; espacios cómo estos podrían ser ampliados. También sería muy sensato organizar reuniones con jóvenes, especialmente en el ámbito digital.

Este no es el momento para los grandes planes institucionales. Lo que ahora se necesita es un trabajo paciente, lo más cercano posible al pueblo, para dar vida a la Unión. Las autoridades europeas necesitan escuchar a la sociedad, identificar las buenas ideas y no pretender tener todas las respuestas ni controlarlo todo. El “contrato” que nos vincula debe ser revisado exhaustivamente porque el número de cuestiones planteadas en los últimos años, ya sea la gobernanza del euro o las políticas relativas a los refugiados y los migrantes, han dado lugar a que los interlocutores ya no se escuchen cuando hablan. El Parlamento es donde el interés general europeo se forma democráticamente. No son palabras vanas: en la actual confusión, el Parlamento tiene la responsabilidad de tranquilizar a los ciudadanos garantizando un trabajo serio e independiente.

El Parlamento también debe desempeñar su papel en el Brexit para defender los principios fundadores de la Unión, en particular para proteger su ordenamiento jurídico y la integridad del mercado único. Es importante mantener vínculos constructivos con el Reino Unido, pero defender los intereses de los 27 no es menos legítimo.

Por último, el papel internacional del Parlamento es cada vez más esencial porque el mundo está cambiando. Para permanecer soberanos, necesitamos ampliar, juntos, nuestra acción pública. En algunos ámbitos, por ejemplo, frente a los gigantes de Internet, potencias emergentes o regímenes autoritarios. La Unión está en mejor posición para defender los intereses y valores europeos que los Estados Miembros por si solos. Sólo la Unión puede garantizar que la voz europea sea escuchada en los organismos multilaterales, ya sean responsables aquellos responsables del comercio, el clima o las finanzas.

Al otorgar el Premio Sakharov, al fomentar los intercambios culturales y los intercambios con los jóvenes, el Parlamento contribuye a la influencia internacional europea.

 

El perfil del candidato

El Parlamento Europeo necesita una renovación. A pesar del número significativo de diputadas, no ha habido ninguna Presidenta durante los últimos 15 años! En total, sólo dos mujeres han ocupado este puesto desde que comenzó la elección por sufragio universal directo en 1979. ¿No es esto sorprendente? ¿Cómo podemos motivar a las jóvenes, que constituyen la mayoría de los graduados universitarios, si el techo de cristal sigue aplastando a las mujeres? La justicia social requiere equidad en el acceso a los puestos públicos y en la valoración  del mérito. Hay diferentes maneras de cambiar la mentalidad, los diputados votan regularmente sobre leyes y resoluciones defendiendo la igualdad de género. Hoy tenemos una oportunidad para poner estos principios en práctica.

Las fotos que se han colocado recientemente en los pasillos del Parlamento Europeo en Bruselas son reveladoras.

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Presidentes del Parlamento Europeo desde 1979

Esto es  incluso más necesario en referencia a los Presidentes de la Comisión Europea, el Consejo Europeo, el Tribunal Europeo de Justicia, el Banco Central Europeo y el Banco Europeo de Inversiones: son todos hombres. La única excepción es la Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política Social, Federica Mogherini.

Por supuesto, nadie puede alegar que comprende todos los elementos de la diversidad en Unión, ni que habla todos sus idiomas, pero es importante que el Presidente del Parlamento Europeo pueda expresarse en la televisión o la radio en varios Estados miembros así como participar en debates directamente con los ciudadanos, en particular en los Estados de mayor población : Alemania, Francia e Italia. Martin Schulz, políglota, sobresalió en esto. Podemos rendirle homenaje por haber aumentado la visibilidad del Parlamento en una variedad de idiomas. Su sucesor no puede ser ni hacer menos. Personalmente, esto es lo que he intentado hacer, durante años, hablando regularmente en la radio y en la TV en Alemania, Austria, Italia y muchos medios anglófonos.

Por último, el Presidente del Parlamento debe ser lo que los británicos llaman “el Presidente de la Cámara”: justo, por encima de la política partidista y dispuesto/a a dar un papel más destacado a los ponentes encargados de los expedientes y a las comisiones parlamentarias.

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Un punto final más personal. Nada me predispuso, cuando nací en Marsella, lejos de Bruselas, a seguir un camino europeo. Sin embargo, mi escuela me dio la oportunidad de ampliar mis horizontes. Una familia extraordinaria en Westfalia me dio un profundo amor por Alemania. Fue en el momento en el que se firmó el Tratado del Elíseo, cuando los franceses y los alemanes asumieron juntos sus responsabilidades en interés de la causa común europeo. Es este espíritu que debemos encontrar una vez más: un diálogo franco-alemán sin complacencia ni agresión, abierto a los demás, volcado hacia el futuro. Soy miembro del Senado de la Fundación Nacional Alemana. Ser el puente entre el Norte y el Sur, esto es lo que los franceses que cómo yo provienen de la región mediterránea, podemos contribuir de forma especial a la UE.

La construcción de Europa ha sido el objetivo constante de mi trabajo profesional y asociativo: habiendo trabajado para el Ministerio francés de Asuntos Exteriores, en la Comisión Europea con Romano Prodi cuando la UE se estaba preparando para la ampliación a Europa Central y Oriental, y desde 2009 en el Parlamento Europeo, conozco las tres principales instituciones. Durante cuatro años fui presidenta del Movimiento Europeo en Francia, la mayor asociación que defiende el ideal europeo en Francia.

Para explicar la UE de una manera comprensible escribí L’Europe pour les Nuls (Europa para Dummies), que ganó el Premio del Libro Europeo en 2009, y junto con el ex Primer Ministro de Italia, Mario Monti,   escribí ‘De la democracia en Europa’ en 2012 con el fin de alimentar el debate

Como francesa soy particularmente consciente del peligro que representa el ascenso de los partidos eurofóbos en mi país, al que amo y donde nació el proyecto europeo. Tenemos que contrarrestar estos partidos, así como luchar contra la terrible indiferencia de muchos moderados. Nosotros, los europeos, somos niños mimados por un largo tiempo de paz. Un privilegio extraordinario que podría no durar si no tenemos cuidado. Por supuesto, se han cometido errores y se necesitan mejoras, pero destruir nuestra hermosa residencia compartida, ahora del tamaño de un continente, no traería nada positivo.

Estoy orgullosa de lo que nuestros antecesores han logrado. Este continente, donde en el siglo XX el nacionalismo produjo lo peor, puede y debe contribuir a un mundo mejor. Creo que esto es necesario para mis tres hijas y para todos los jóvenes de Europa, independientemente de sus orígenes.

Por todas estas razones espero obtener el apoyo de nuestro grupo, el grupo liberal-demócrata, así como de la mayoría del Parlamento Europeo, para ser nombrada Presidenta del Parlamento Europeo.

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2017-05-19T00:50:05+00:00